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Trasplante de membrana amniótica en la reparación De la superficie ocular

En los últimos 20 años, el trasplante de membrana amniótica ha revolucionado la reconstrucción de la superficie ocular. Los usos de este versátil tejido continúan expandiéndose y evolucionando, desde el tratamiento de úlceras y quemaduras químicas de la córnea hasta los defectos conjuntivales y la insuficiencia de células madre limbares.

 

Foto tomada de: http://bebefeliz.com

Un de los últimos avances es el procedimiento desarrollado por oftalmólogos para tratar el ojo seco por conjuntivochalasis. En este procedimiento los cirujanos utilizan la membrana amniótica para reemplazar la conjuntiva afectada y la cápsula de Tenon y restaurar el reservorio natural de lágrima. Clifford Salinger, MD, Director Médico y los Consultores de Palm Beaches y V.I.P Laser Eye Center, Palm Beach Gardens, Fla exponen las ventajas de este nuevo procedimiento y los beneficios del trasplante de membrana amniótica en la reparación de la superficie ocular.

 

CONJUNTIVOCHALASIS


La conjuntivochalasis se presenta como un exceso de conjuntiva que se ve floja y arrugada con muchos pliegues redundantes entre el globo y el borde libre del párpado inferior, por lo general en la parte nasal y temporal.

Como la cápsula de Tenon se degenera, la conjuntiva se afloja significativamente y no adhiere a la esclerótica, creando pliegues redundantes, que disminuyen u obliteran el depósito natural de lágrimas. Sin la habilidad para reponer el menisco lagrimal del reservorio e hidratar la superficie ocular, los pacientes con frecuencia experimentan síntomas de ojo seco como lagrimeo, sensación de cuerpo extraño, dolor e irritación.

Se cree que la degeneración de la cápsula de Tenon, se debe a la inflamación relacionada con la actividad de la matriz metaloproteinasa (MMP), pero la etiología exacta es desconocida. Para Salinger, la condición también puede estar relacionada con factores como frotamiento ocular o alergias. Mientras que la conjuntivochalasis puede estar clínicamente presente, su contribución a la sintomatología de ojo seco puede ser o no significativa. Los consultores estiman que el ojo seco está relacionado con cuatro factores hasta cierto grado variables: exposición al medio ambiente, inflamación, cantidad de producción de lágrimas y calidad de lágrimas, Salinger explica, “la conjuntivochalasis es el quinto componente o factor que contribuye en muchos de los pacientes”. “La única forma para determinar si su importancia es menor, moderada o significativa es tratar de eliminar los otros factores de la ecuación”.

 

REPARACIÓN DE LA SUPERFICIE


Si el tratamiento médico de ojo seco no es efectivo y los síntomas persisten, Salinger considera más apropiada la cirugía para tratar la conjuntivochalasis, y restablecer un ambiente normal de la superficie ocular. El procedimiento de restauración del reservorio utiliza membrana amniótica criopreservada para reemplazar la conjuntiva y la cápsula de tenon y restaurar el reservorio natural de lágrimas.

 


Foto 1. Fluoresceína con filtro amarillo
Fuente: Clifford Salinger, MD

Foto 2. Trasplante de membrana amniótica.
Fuente: Clifford Salinger, MD

 

La membrana amniótica se recolecta de la placenta durante la cesárea, luego se procesa y preserva bajo condiciones estériles hasta el momento del trasplante. Este es un tejido ideal para los trasplantes de la superficie ocular por su composición similar a la de la conjuntiva. Además, estas células tienen características de células madre multipotentes como la habilidad de facilitar la epitelización, reducir la inflamación, vascularización y cicatrización.

El uso de la membrana amniótica como injerto en la superficie ocular fue introducido por primera vez en 1940, pero el procedimiento no se afianzó hasta 1995, cuando el proceso de criopreservación tuvo un avance suficiente para conservar las propiedades biológicas del tejido.

De acuerdo con Salinger, el procedimiento de restauración del reservorio es superior a los procedimientos quirúrgicos alternativos porque se dirige a las áreas nasales y temporales de la conjuntiva redundante, así como al depósito de lágrima obliterado, que no se aprecia, oculto por el párpado inferior en el área del fondo de saco. El uso de membrana amniótica criopreservada promueve la curación, inhibe la degradación adicional de la MMP de la cápsula de Tenon, y acelera la recuperación del paciente. Este método ayuda a mantener las propiedades anti-inflamatorias del tejido, así como a retener los factores de crecimiento, los nutrientes, las proteínas necesarias para la curación regenerativa, para suprimir el dolor y lograr resultados sintomáticos y cosméticos mejores.

 

PROCEDIMIENTO


El procedimiento de restauración del reservorio es sencillo, no hay que ser un especialista para realizarlo, si se ha hecho cirugía de pterigio con trasplante conjuntival, la técnica en esta cirugía es muy similar.


Para el procedimiento, en primer lugar, el cirujano debe quitar la cápsula de Tenon deteriorada, si se deja, continúa interfiriendo con el anclaje anatómico correcto de la conjuntiva y la membrana amniótica reordenada.


En segundo lugar, el cirujano debe reorganizar la conjuntiva restante, quitando lo menos posible, teniendo cuidado de evitar la población de células madre del limbo.


En tercer lugar, el cirujano profundiza en el fondo de saco y utiliza la conjuntiva restante para reformar el fondo de saco inferior, restaurando la anatomía correcta del reservorio de lágrimas. En el cuarto y último paso, el cirujano utiliza múltiples capas de membrana amniótica criopreservada para sustituir la cápsula de Tenon y la conjuntiva.


Los cirujanos utilizan adhesivo de tejido biológico para unir la membrana amniótica a la superficie ocular, pero algunos utilizan suturas también. "El pegamento en muchos casos no es suficiente para mantener la membrana en la posición adecuada en estos pacientes".


Para una revisión más profunda de la técnica, visite Ocular Surface Research and Education Foundation en www.osref.org

 

Lauren Lipuma
Redactora de EyeWorld
Publicación original: EyeWorld 2014;19(10):23